Con más de 8 mil km de playas, el litoral de Brasil es amplio en opciones turísticas.
Una vez más con la ayuda del clima, la temporada de explotación turística dura todo el año. El clima caliente y la proximidad a Europa favorecieron, en los últimos años, un enorme avanzo de emprendedores sobre nuestras playas. Aún así la oferta no resulta suficiente para la demanda.
Principalmente en la región litoral del Nordeste, los hoteles y los emprendimientos cautivadores por sus costes bajos, la estructura aeroportuaria recién reformada y los precios bajos de los inmuebles han creado un nuevo fenómeno de ocupación y de turismo en Brasil: la permanencia constante de europeos en la región.
En el mismo campo, podemos destacar Río de Janeiro como la principal tarjeta postal de Brasil y que sigue siendo el más importante destino del turismo de ocio en el país,
Y tenemos la ciudad de São Paulo, la meta principal de la América Latina para turistas de negocios, con su red de restaurantes, bares (más de 12 mil) y hoteles, en constante avanzo y renovación.
También se destacan las áreas del Amazonas y de Pantanal, en el ramo de actividad turística ecológica, para la observación de la enorme biodiversidad, además de la mata densa e intocable, refugio de especies que se presentan solamente en ese hábitat.
A pesar del aumento del turismo internacional, es notoria en Brasil la ausencia de grandes inversiones en complejos vacacionales y hoteles que exploten la vocación turística de las bellezas naturales.
Algunas oportunidades interesantes se presentan, cuando se crean incentivos diversificados, para atraer inversiones para esas áreas poco explotadas. Por la saturación de los mercados tradicionales, trabajar con turismo en Brasil es una opción rentable.